Una
oportunidad para aprender a vivir en pareja sin violencia. Medio
centenar de reclusos que cumplen condena en la prisión provincial de
Alhaurín de la Torre por delitos de malos tratos podrán acogerse a
partir de septiembre a un programa de rehabilitación pionero en
Málaga. La iniciativa, que ya se ha puesto en marcha en otras
cárceles españolas, parte de la premisa de psicólogos y expertos de
que la rehabilitación del agresor no sólo es posible sino, en muchos
casos, necesaria para poder romper el ciclo de la violencia, física
o psicológica, y evitar su reincidencia. Málaga cuenta con una experiencia previa similar. Como
explica Álvaro M., uno de los dos psicólogos de la prisión malagueña
que participarán en el programa, desde el mes de julio se está
tratando a aquellos maltratadores, condenados judicialmente, cuya
pena ha quedado en suspenso temporal a condición de que realicen un
curso de rehabilitación y reeducación. El juez decide en estos
casos, por la levedad de los hechos o la falta de antecedentes,
imponer la obligatoriedad del curso intensivo como alternativa a la
cárcel. Una terapia que, según los psicólogos de los servicios
penitenciarios, 'empieza a dar sus frutos'.
Hasta el momento sólo dos personas se han sometido a las
sesiones, que serán muy similares a las que a partir de este otoño
se impartirán dentro de la penitenciaría. Se trata de acudir dos
veces por semana a una terapia de grupo -a las ocho de la mañana los
lunes y a las ocho de la tarde los viernes- para hacerlo compatible
con la jornada laboral. El curso formativo es, en muchas ocasiones,
complemento de un tratamiento individualizado que se lleva a cabo
antes de las sesiones de grupo y cuya duración dependerá de cada
caso concreto.
El psicólogo intenta
que el maltratador 'tenga conciencia de serlo y que tenga una
motivación para cambiar', señala Álvaro M. para quien los programas
como el que se impartirá por primera vez en la prisión son
'positivos, aunque los resultados no se vean a corto
plazo'.
Desde la dirección de la
cárcel de Alhaurín de la Torre se advierte de que la asistencia a
estos cursos es voluntaria, 'por lo que aún se desconoce el número
de condenados por violencia doméstica que participarán en ellos'.
Las charlas las impartirán dos de los cinco profesionales que
trabajan en la prisión, en una de las aulas ya existentes y que se
habilitará para tal efecto.
Las
primeras terapias de rehabilitación de maltratadores datan de 1995,
después de varios años de prestar asistencia a mujeres maltratadas y
comprobar que muchas de ellas seguían viviendo con su agresor. Las
terapias resultan igualmente necesarias cuando la víctima se separa
y se aleja de su agresor, e incluso cuando éste cumple condena en la
cárcel. Una gran mayoría de los hombres maltratadores se sitúa en la
horquilla de edad entre los 30 y los 40 años, por lo que tras una
separación o al salir de prisión, pueden iniciar una nueva
relación.
Los expertos consultados
aseguran que cuando una persona ya ha establecido relaciones
violentas con una pareja, existen muchas probabilidades de que las
repita. Estos programas se topan, sin embargo, con el rechazo de
sectores que defienden la necesidad de que los medios públicos que
existen para combatir la violencia doméstica se inviertan únicamente
en asistir a las víctimas de los malos tratos. Pero hay algo en lo
que tanto los partidarios como los detractores de los tratamientos
de rehabilitación psicológica coinciden: 'Las terapias no pueden
sustituir a las penas de
cárcel'.
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