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La violencia contra los hombres también existe.
No calles más tiempo. Vence tu miedo y vergüenza.
¿Eres víctima de malos tratos o de denuncias falsas?
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Sr. Ministro, no soy un coste soportable.
24 de julio de 2006
A la atención del sr. Ministro.
Tras saber de sus
declaraciones en las que admite el aumento considerable de las denuncias
falsas y su criterio de que es “un coste soportable", quiero
expresarle mi más enérgica protesta.
Es posible que a
usted le parezca soportable dado que no ha tenido que pasar por este trance
si bien me consta que conoce de primera mano algunas experiencias de hombres
que han sufrido las consecuencias de una denuncia falsa.
Las perjuicios de
todo tipo que la denuncia falsa me ha acarreado son fáciles de
narrar pero difíciles de entender si no se han vivido en propia
carne.
- Pérdida
de honor. Salir esposado de tu propia casa ante la mirada de
tus hijos y vecinos no es la mejor manera de ser considerado un ciudadano
respetable. Ni el pasar a engrosar los listados de maltratadores.
- Pérdida
de salud. Tanto física como psíquica. La presión
a la que me he visto sometido viendo como las mentiras de quien te acusa
son dadas por verdades, aún habiendo documentos más que
suficientes para demostrar su falsedad, no son la mejor cura para la
salud de nadie.
- Alejamiento
de los hijos. Entre las medidas cautelares que se me han impuesto
de forma injustificada, el alejamiento de mis hijos es el que más
trastorno y dolor me produce.
- Maltrato
de mis hijos. La separación forzada e injustificada
de su padre ha conllevado serios trastornos en mis hijos, entre los
que se cuenta el descenso acusado en su rendimiento escolar que repercuten
no sólo en su vida actual sino en la futura. Además se
les ha dejado bajo la guarda y custodia de la persona que ha provocado
la situación y que les está ocasionando graves consecuencias.
- Síndrome
de Alienación Parental. La madre de mis hijos se dedica
a lavarles el cerebro en contra mía de forma que ni siquiera
quieren hablar conmigo. Y ello gracias a que no puedo contarles mi versión
de los hechos ni enseñarles los documentos que la avalan porque
no puedo siquiera acercarme a ellos desde las medidas cautelares hasta
el día de hoy.
- Gastos
económicos. En éstos no sólo se incluye
el verme obligado a contratar los servicios de abogado y procurador
sino, por ejemplo, la búsqueda de nueva vivienda bien en alquiler
bien en compra y el dotarla de mobiliario y ajuar. Algo que en nuestros
días no resulta precisamente barato.
- Prisión.
No hace falta explicar las consecuencias de pasar una temporada en prisión.
Más aún cuando eres inocente de los cargos que se te imputan.
Basta con pasar unas horas o unos días en el calabozo de la comisaría
para conocer lo que es perder la dignidad.
- Pérdida
de empleo. No hizo falta entrar en prisión. Bastó
la sombra de la sospecha para que fuese despedido de mi empresa. Quienes
trabajan por cuenta propia pierden sus clientes aunque sólo sea
por no poder atenderles mientras estás detenido.
- Sombra
de sospecha en el entorno. Tanto amistades como vecinos han
pasado a mirarme con desconfianza cuando no con una indisimulada animadversión.
Aún siendo absuelto en el proceso judicial, la sombra de la sospecha
siempre queda sobre mi. Más teniendo en cuenta que las pocas
absoluciones por denuncia falsa se dictan por el principio de “ante
la duda, a favor del reo” y no porque haya quedado demostrada
la falsedad de la denuncia puesto que no se suelen admitir las pruebas
presentadas por el denunciado.
- Expolio
económico. Entre las medidas cautelares se me ha impuesto
el mantener con una pensión compensatoria a quien me ha arruinado
la vida con una denuncia falsa. Se me ha echado de mi casa pero se me
obliga a seguir pagando la hipoteca mientras el uso y disfrute de la
vivienda lo ostenta y detenta la falsa denunciante. Tras la condena
además me veo obligado a indemnizar a la “víctima”
por un daño que nunca la he producido.
- Etc.
Además usted
ha pasado por la facultad de Derecho por lo que sus manifestaciones son
imposibles de justificar alegando ignorancia sobre los aspectos jurídicos
de esta cuestión. Considerar “un coste soportable”
las irregularidades y prevaricaciones que se están dando en los
juzgados desde la promulgación de la Ley de violencia de género,
e incluso antes, son un secreto a voces cuando no una protesta formal
de muchos jueces y colegios de abogados. Conculcar el principio de presunción
de inocencia, juzgar sin que el acusado pueda defenderse por no estar
siquiera presente en el juicio, prejuzgar en las comisarías, admisión
de informes falsos a sabiendas de su falsedad, dirigir a las supuestas
“víctimas” a centros privados, concesión de
todo tipo de ayudas con dinero público a las supuestas “víctimas”
etc., no son mas que algunas de las numerosas razones por las que sus
palabras deben tener una consecuencia inmediata: SU DIMISIÓN.
Por todo lo expuesto,
solicito su dimisión como Ministro de Justicia y presente públicamente
sus disculpas ante los miles de afectados por denuncias falsas pues no
somos “un coste soportable” como usted dice.
Asociación
PROJUSTICIA
Dpto. de prensa
Notas de prensa anteriores
http://www.projusticia.es/notas%20de%20prensa/notas%20de%20prensa.html
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