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Madrid,
21 dic. (COLPISA) Organizaciones de defensa de los
derechos de la mujer y contra la violencia de género
pedirán al Ministerio del Interior que estudie fórmulas
“para la posible ilegalización” de asociaciones que
“hacen apología de la violencia de género”. La
Federación de Asociaciones de Mujeres Separadas y
Divorciadas, la Federación de Mujeres Progresistas, la
Fundación Mujeres y el Consejo de Mujeres del municipio
de Madrid, firman tres cartas y otras tantas solicitudes
de entrevista con el titular de Interior, José Antonio
Alonso, la Fiscal Especial contra la Violencia de
Género, Soledad Cazorla, y la Delegada del Gobierno
contra la Violencia sobre las Mujeres, en las que
denuncian una “campaña de desprestigio” contra la ley
integral aprobada hace ahora un año. Existe “una
abierta ofensiva por parte de los violentos contra la
ley integral”, denunció Ana María Pérez del Campo,
presidenta de la Federación de Mujeres Separadas y
Divorciadas. Los responsables de esta ofensiva son, a su
juicio, agrupaciones de hombres que, bajo pretexto de
luchar por causas como la custodia compartida en casos
de separación y divorcio, aprovechan para denostar la
ley e “incitar a la violencia contra las mujeres”.
El detonante de esta denuncia de las organizaciones
de mujeres –sin cuya lucha de años no existiría hoy la
ley integral- fue un reportaje aparecido a principios de
diciembre en un diario asturiano, en el que se da voz a
tres hombres ‘víctimas’ de la ley. Uno de ellos, Felipe
Aller, presidente del Círculo de Ayuda a Padres,
considera la ley “injusta” e “irritante porque
estigmatiza penalmente al hombre”. Tanto –añade-, que
“al final, van a conseguir que los que le dan un
martillazo a una mujer empiecen a ser héroes, porque la
gente ya está muy cabreada” . Es –replicó Pérez del
Campo- “una incitación a la violencia”, que suscita
dudas sobre la capacidad de la democracia de defender
las leyes aprobadas por el Parlamento. “No se pueden
llamar a esto asociaciones legales, cuando no respetan
los principios democráticos”, recalcó. Las cuatro
organizaciones encabezan además otra carta –suscrita por
casi 150 firmas- remitida al director del diario para
que rectifique esta información. “No es admisible dar
voz a los maltratadores”, aseguraron. Dos de los
protagonistas del reportaje tienen sendas órdenes de
alejamiento de sus mujeres dictadas por un juez.
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